IV Sesión de Martes Solidarios

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Buenos días queridos lectores, otra semana más traemos un resumen de la ponencia del último Martes Solidario (10/02/2015). En esta ocasión contamos con Olmo Mateo, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la UPM, con el título de Experto en Cooperación (también título de la UPM) y un Máster en Hidrogeología (por la UPC), vino a contarnos sus experiencias negativas en cooperación, centrándose en sus vivencias en Dijbouti y Camerún. Primero explicó los factores de los que depende el éxito o fracaso de un proyecto: la organización que lo lleva a cabo (hay organizaciones especializadas en desarrollo y otras en emergencias) los recursos humanos sobre el terreno, las fases del ciclo del proyecto (si una falla, las sucesivas fases la echarán en falta) y el contexto en que se trabaje (si es un país en guerra, la cultura de la población…). Una vez hecha esta presentación, comenzó a hablarnos de su experiencia en Dijbouti, donde fue en respuesta de una emergencia por la fuerte sequía que estaban sufriendo.  Su trabajo estaba dividido en dos fases, una de emergencia y otra de post-emergencia y el objetivo de éste era abastecer de agua a la población, en una primera fase de manera gratuita y después mediante un sistema de pago gestionado por la población. Cuando llegó, descubrió una mala identificación del proyecto, pues no se había trabajado suficiente con la población. Además tuvieron grandes problemas burocráticos, y muchos problemas para crear una asociación que controlara el funcionamiento de dicho sistema, debido a que la población tendría que pagar por este servicio. Al tratarse de un proyecto que tenía influencia sobre el mercado, necesitaron mucho tiempo para subsanar todos estos problemas, lo que llevó a un retraso en el proyecto. Tardaron 7 meses en hacer llegar el agua, lo que generó una gran desconfianza en la gente local, con el consiguiente riesgo de aceptación de futuros proyectos. En el caso de Camerún, los proyectos fueron a un nivel más rural, para otro tipo de población. En este caso, su trabajo consistió en la instalación de bombas de Mecate y un Biodigestor (tecnología adaptada). Al tratarse de tecnologías innovadoras y sostenibles, pensaron que la población las aceptaría sin problema, aunque una vez allí, la población no mostró mucha implicación en el proyecto. Algunos de los problemas a los que tuvieron que hacer frente fueron: culturales, el diseño en que se basaron no estaba adaptado a los materiales que encontraron en la zona, y la dificultad en la transmisión de conocimientos y responsabilización de alguien para continuar con el proyecto. Para la construcción de las 3 bombas de Mecate, necesitaron 3 semanas para la construcción de 3 bombas que luego instalaron en 3 diferentes colegios, fue complicado el entendimiento con los ingenieros locales para que comprendieran los planos, lo que resultó en una construcción de bombas que no cumplían fielmente con lo esperado y se identificaron muchas posibles mejoras sobre el modelo construido, para evitar este problema es necesario estar continuamente controlando el proceso de construcción e instalación, o encontrar a alguien que pueda hacerlo (después de haberle transferido los conocimientos necesarios). Una vez terminó de contarnos sus experiencias, nos contó las conclusiones a las que había llegado: Como cooperante, intentas hacer mucho en poco tiempo, además te encuentras con muchos problemas con los que no contabas, por eso es importante hacer las cosas bien, pues está en juego la vida de las personas locales. Además tienes que ser capaz de transmitir tus conocimientos al siguiente, pues la alternancia de gente es el pan de cada día. También se dio cuenta de que muchos cooperantes piensan que saben más que la gente local, al disponer de unos conocimientos técnicos más avanzados, aunque los que de verdad saben solucionar los problemas que se encuentran día a día, es la gente local, que está acostumbrada a convivir con ellos. Por último, hay que tener en cuenta los posibles problemas de comunicación que puedan darse. De cara al proyecto, es fundamental que la tecnología esté adaptada. El aspecto técnico generalmente es el más sencillo, los mayores problemas suelen radicar en que la sociedad lo acepte. A modo de ensayo, en situaciones de gran incertidumbre, conviene ejecutar pequeños proyectos piloto en pequeñas poblaciones, y una vez evaluado su resultado, extrapolarlos a poblaciones mayores. En caso de que el proyecto fracase, no debe culparse a la población para exculparse a sí mismo, puede que el problema haya sido un deficiente trabajo con la población local (no se les escuchó lo suficiente, y no se les implicó en el proyecto). Para poder llegar mejor a la población, hay que identificar distintos grupos y hablar por separado con cada uno de ellos. Sobre el contexto, a veces con estos proyectos la gente se acostumbra a recibir sin trabajar por su propio desarrollo, lo cual produce una dependencia contra la que es sumamente complicado actuar, además los gobiernos suelen desconocer los problemas reales de la población, por lo que lo más importante es hablar directamente con la población. Por último nos recordó que hay un gran futuro en el campo del agua y el saneamiento en cooperación, aunque para ello es vital el conocimiento de idiomas. Pronto subiremos un vídeo de la ponencia, ¡estad atentos a nuestro blog, facebook y twitter! Desde aquí damos las gracias a Olmo por compartir con nosotros sus experiencias y su tiempo. ¡Esperamos veros en el próximo Martes Solidario!.

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